¿Para qué sirve el Liderazgo? Básicamente, para transformar
Juan Carlos ha estado al frente del Desarrollo de Liderazgo durante 39 años como consultor especializado en Transformación Cultural, coach ejecutivo y conferenciante en 30 países.
A lo largo de su carrera, ha trabajado en empresas multinacionales como Honeywell Inc., Arthur Andersen, Coopers & Lybrand, HayGroup y ManpowerGroup, y ha asesorado a más de 1.000 organizaciones.
Ha recibido el Premio Nacional de Management por sus contribuciones al liderazgo, el talento y el desarrollo organizacional, y ejerce como Presidente de Honor de la Asociación Española de Coaching (AECOP). Además, es autor de docenas de libros sobre Liderazgo y Management, junto con cientos de artículos.
El impacto medible del liderazgo: talento, rentabilidad y el imperativo de transformar
Concibo el liderazgo como un tipo muy especial de talento, el talento para influir decisivamente en los demás. Por ello, se da la circunstancia de que el mismo no siempre tiene que ver con el cargo que uno ostenta. En términos estadísticos, podríamos decir que tan solo el 20% de los CEOs en la actualidad son auténticos líderes, que ayudan a que sus colaboradores den su mejor versión (regla de Pareto), en tanto que cuatro de cada cinco Consejeros Delegados no pasan de buenos gestores.
Me gusta, en este sentido, rendir tributo a Warren Bennis (1925-2014), padre científico del liderazgo, que tomó el término de “guía turístico” (leader) para designar en 1973 a aquellas personas capaces y comprometidas por trasladar su visión de futuro en realidad tangible. De él es la famosa distinción entre gestores, que hacen las cosas bien (“do things right”) y líderes, que hacen lo que hay que hacer (“do the right thing”). La gestión es eficiencia; el liderazgo, dirección ética y estratégica.
El liderazgo, en términos prácticos, siempre ha tenido consecuencias importantes en la atracción y fidelización de talento, en el desarrollo de los profesionales de la empresa, en el clima laboral, en el compromiso y por tanto en la productividad, en la cuenta de resultados y el valor de la marca en definitiva. En un mundo tan incierto como el actual, tan “megaVUCA” (acrónimo de “Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo”) como el tiempo que nos toca vivir, desde la geopolítica a la tecnología, el liderazgo debe enfocarse en la capacidad de transformación de las organizaciones y por ende de la sociedad en su conjunto.
La causa es la sostenibilidad, la propia supervivencia, siguiendo la ley universal del aprendizaje de José Antonio Marina: “Toda persona, organización o sociedad necesita aprender a la misma velocidad a la que cambia su entorno para poder sobrevivir; si además quiere progresar, debe aprender a mayor velocidad que el entorno”.
Transformar es obviamente, convertir una cosa en otra. En el caso de los líderes empresariales, la organización que hoy conocen en la que debe ser para alcanzar su visión desde su misión, su propósito y sus valores. Un/a líder transformacional gestiona el cambio de la manera más adecuada.
La arquitectura del cambio: Harvard y MIT como brújulas de transformación
Como líder, te recomiendo especialmente dos modelos, más cercanos geográficamente que en el tiempo, para guiar la transformación. Uno es el de John Kotter (Universidad de Harvard), de 1996, publicado en su libro ‘Leading change’ y que consta de ocho pasos:
- Crear un sentido de urgencia. Hacer visible la necesidad de transformarnos para movilizar la organización.
- Formar una coalición poderosa, un grupo influyente que lidere la transformación. En soledad es casi imposible.
- Desarrollar una visión y una estrategia: hacia dónde vamos y cómo lograrlo.
- Comunicar la visión del cambio, para que todos la entiendan y la apoyen.
- Empoderar a las personas para actuar, eliminando las barreras que hasta ahora se lo impedían.
- Lograr “quick wins” (victorias a corto plazo), para elevar la motivación.
- Consolidar logros y profundizar el cambio, como fichas de dominó.
- Anclar la transformación en la cultura corporativa, de forma que sean los comportamientos habituales.
Más sencilla, que no simple, es la Fórmula del Cambio de Richard Beckhardt, el que fuera profesor de Desarrollo Organizacional del MIT, en los años 70 y 80: D×V×F>R. La transformación cuenta con tres elementos favorables: la insatisfacción con el status quo (D), con el modo en que se hacen las cosas; la Visión de Futuro (V), pongamos que a tres años y los Primeros pasos (F), en los próximos 90 días. Y un elemento en contra, que puede ser muy poderoso: la Resistencia al cambio (R), no siempre visible.
Como sabes, entre Harvard y el MUT hay poco más de 4 kilómetros, y ambos modelos de transformación son complementarios. Lo que en Kotter es una secuencia temporal, en Beckhardt es un DAFO, una foto instantánea de la situación para seguir adelante.
Leaders For What´s Next
Entendemos tu mercado y tus desafíos. Conectamos tu visión estratégica con el talento directivo capaz de hacerla realidad.
Transformar o extinguirse: las cuatro dimensiones del liderazgo moderno
Un/a líder, para tener éxito en la transformación, necesita de un contexto favorable. Aquí aplica la famosa cita de D. José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. Necesita además de una adecuada y actualizada valoración (assesment) de su liderazgo, con sus fortalezas y oportunidades de mejora, porque su talento es dinámico y debe seguir creciendo. Requiere de un equipo (“no hay líder sin equipo ni equipo sin líder”), diverso en lo visible (género, generaciones), tangible (estudios, experiencia) e intangible (diemas diferentes de pensar, sentir, decir y actuar). Y necesita de sabios consejos, y por tanto de consejeros excelentes. Un líder transformacional no puede ser unidimensional, sino tetradimensional, en 4D.
Transformar es duro, arduo, difícil, sólo para valientes. Sin embargo, como dijo el cantante francés Maurice Chevalier en su 82º cumpleaños, allá por 1970: “La vejez no está mal, considerando la alternativa”. No cabe mantener las cosas como están en un mundo tan acelerado porque, como le ocurrió a los dinosaurios, la extinción es segura.